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Un portátil abierto sobre una mesa redonda de madera en un café, junto a una libreta con un bolígrafo y una bebida roja con hielo. Al fondo, sillas de madera, personas trabajando y un mural con un sol y hojas tropicales.

Nº 03Natalie Adara y Julián Osorio

No te falta especialización. Te falta reconocer qué estás construyendo

Esa incomodidad que sientes por no poder definirte no es un problema tuyo: es una señal de que estás construyendo algo auténtico.

Tienes muchos intereses, sabes hacer varias cosas y ves distintas posibilidades para tu proyecto. Pero cuando intentas explicarlo, sientes que no logras reunirlas. Y a veces crees que primero tienes que especializarte, elegir una sola cosa o encontrar una categoría que te permita presentarte ante el mundo.

A nosotros nos pasó algo parecido.

No era encajar: era mirar desde dónde construíamos

Hubo un momento en que intentamos entender qué éramos a partir de categorías conocidas. ¿Éramos una agencia de diseño? ¿De contenidos? ¿De publicidad o de marketing? ¿Estrategia? ¿Acompañamiento? Cada categoría parecía explicar una parte de lo que hacíamos, pero ninguna alcanzaba a recogerlo todo. Teníamos muchos roles sobre la mesa y no sabíamos cómo comunicar nuestra propuesta.

Hasta que dejamos de preguntarnos en cuál debíamos encajar y empezamos a mirar desde dónde estábamos construyendo. Fue un momento de ver qué es verdad. Y la verdad es que nuestro camino no empezó en una escuela de diseño ni de marketing. Venimos de otro lugar.

Somos dos personas con una conexión profunda con nuestros proyectos, que tuvimos que aprender a comunicarlos en internet.

Estar en internet implica aprender a poner una agenda, a conversar con gente que no conoces, a comunicar un evento o un acompañamiento y a entender lo que el mismo proyecto te va enseñando.

De ahí venimos, y no lo queremos olvidar: muchas de las herramientas que compartimos, y lo que desarrollamos con otras personas para su proyecto, nacen justamente de ahí.

Así nos dimos cuenta de que no necesitábamos elegir una sola de esas cosas. Todas esas capacidades habían aparecido en el camino de desarrollar nuestros proyectos, y eran parte de nuestra manera de hacer las cosas. Lo que nos tocaba era expresar desde dónde nace el proyecto y cómo se ha ido nutriendo.

Desplegar un proyecto en internet desde la coherencia de quien lo lleva es lo que fue abriendo en nosotros estas capacidades y alimentando estas habilidades. A eso le sumamos nuestro buen gusto y nuestra capacidad de acompañar, de escuchar y de entender a la otra persona.

Esta limitación nos dio la libertad

Lo que más amamos de Algo Sentido es que cada proyecto pueda ser lo que es, sin tener que caber en una sola caja.

No somos el filtro del cliente: somos quienes representan su visión dentro del proceso creativo.

En el diseño gráfico, en el marketing tradicional y en cualquier otra disciplina o industria hay restricciones, lineamientos de lo que debe o no debe ser:“Esto es correcto”.“Esto es incorrecto”.“Esto se puede”.“Esto no se puede”.

Con esto no queremos decir que las categorías, las disciplinas o la especialización estén mal. Lo que queremos mostrar es que ninguna tiene por qué definir por completo un proyecto antes de comprender qué es y qué necesita.

Por eso Algo Sentido se sale de esa caja: la de la restricción, la de lo que “no debería ser”. Eso nos abre otro espacio de posibilidades y nos permite conectar con más facilidad: posibilidades que, desde nuestra experiencia, se alinean con cada cliente y con su visión.

Lejos de ser una limitación, no encajar en una sola categoría es lo que hace que Algo Sentido sea lo que es: un laboratorio de ideas y visiones que llevamos a la práctica en una propuesta, una identidad de marca o visual, una escalera de valor o un producto.

Desde dónde estás construyendo

Quizás a tu proyecto le pasa algo parecido: no tarda en tomar forma porque le falte algo, sino porque intentas darle la forma de algo que ya existe.

Puede que estés en la etapa en la que eres solo tú, o un equipo pequeño, y necesitas ofrecer una buena experiencia para entregar lo que haces: tu curso, tu conferencia, tu publicación, un correo, una propuesta.

Lo contamos para que también cuentes tu verdad. Tu proyecto no tiene que ser como “se supone que debería ser”, ni tener las mismas raíces que otros. Tal vez reúne cosas que, hasta ahora, no habías encontrado juntas en ningún otro lugar, y está bien así. No hay que seguir un hilo conductor ajeno.

¿Y si tu proyecto no tuviera que parecerse a nada que ya existe para encontrar su lugar en el mundo?

Quizás no necesitas resolver primero qué tipo de proyecto tienes, ni obligarlo a parecerse a algo conocido. Quizás necesitas reconocer qué estás construyendo, desde dónde nace y qué necesita para poder existir.

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