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Un arroyo de agua quieta con piedras, entre plantas de hojas grandes, helechos y musgo, a la sombra de una selva.
Foto de Declan Sun en Unsplash

Nº 02Julián Osorio

A tu ritmo, desde tu alcance

Tu alcance son las capacidades que ya tienes. Desde ahí operas, comunicas y te autodesafías.

Un sobregiro es gastar lo que la cuenta no tiene. Algo parecido pasa cuando sobregiramos nuestra mente: intentamos seguir rutinas impuestas desde afuera, como publicar todos los días, “a la hora en que funciona”, o subirnos a cada tendencia para satisfacer a los algoritmos. Lo que queda es estrés y agotamiento.

En el Nº 01 hablamos de cómo el afán por definir tu proyecto también puede llevarlo al sobregiro.

Una de las vías por donde llega ese sobregiro es tomar los parámetros de otra persona como si fueran propios.

Piensa en alguien que, dentro de su alcance, tiene una manera muy particular, muy personal y muy genuina de comunicar con videos de YouTube. Tomas ese parámetro como tuyo y, cuando revisas si esas habilidades están a tu alcance, encuentras un espacio grande entre lo que hace esa persona y lo que hoy puedes hacer. Entonces te sobregiras una y otra vez, porque crees que “esa tiene que ser mi manera de comunicar”, y no ves que hoy tienes a tu alcance escribir, tomar fotografías o contar una historia por escrito.

En nuestros proyectos, esas voces que no son nuestras suenan así:“Si no publico de esta manera, no voy a conseguir ese resultado”.“Si no edito así, no voy a conseguir ese resultado”.“Si no comunico como esta persona, no voy a conseguir ese resultado”.“Si no tengo esto…”.

Muchas veces esos parámetros son introyectados: vienen de afuera y terminan pasando por propios. No parten de tu alcance real ni de tus recursos reales, y al forzarlos te sobregiras.

Pasa cuando compras un curso con un dinero que no tienes, o cuando haces un curso para empezar a hacer algo que no dominas, como editar o crear videos. Entras en sobregiro porque eso no estaba a tu alcance.

Cuando eso no funciona, se puede confundir con que tu negocio no funciona. Son dos cosas muy diferentes.

Desde tu alcance

Tu alcance son las capacidades y habilidades que ya tienes: desde ahí operas y desde ahí te autodesafías.

Por eso, a la hora de elegir formatos, redes sociales y lugares donde comunicar tus propuestas, tus servicios, tu acompañamiento y tus soluciones, necesitas entender muy bien qué está a tu alcance y qué está fuera de él.

En el caso de Algo Sentido, está a nuestro alcance lo que hacemos para acompañar los proyectos que llegan al estudio: guiar a cada cliente para que entienda su marca, la comunique de forma concreta y pueda contar su proyecto. También está a nuestro alcance desarrollar este sitio web y comunicarnos a través de este blog y de nuestros correos. Lo que quizás en este momento no está a nuestro alcance es comunicar nuestra propuesta en una red social.

Cuando algo está fuera de tu alcance, la pregunta es si es un buen autodesafío. Si lo es, viene otra: ¿cómo lo construyo?

Construirlo es un proceso propio, con la prueba y error natural que implica entregar: necesitas desarrollar capacidades en ti, como la de entregar lo que haces, comunicarlo, modularlo y organizarlo en un formato. Y ese proceso es completamente diferente del éxito de tu negocio.

Lo que he visto es que ambas cosas se suelen confundir. Piensa en alguien que sabe embellecer un lugar con su decoración: lo hace muy bien, y ese es su negocio. Comunicarlo en un anuncio es otra cosa, y todavía no está a su alcance. Si el anuncio no funciona, no quiere decir que su negocio no funcione. Son dos capas con escalas muy diferentes.

Una vez que separas esas dos escalas, se ve con más claridad lo que implica desafiarte. Operar todo el tiempo fuera de tu alcance trae estrés, trae desafíos y trae agotamiento, y con el tiempo te permite crear esa capacidad.

Con esto no quiero decir que una cosa sea buena y la otra mala. Lo que quiero es ponerle un marco, para que puedas separar muy bien estas dos escalas.

Su propia manera de ser planta

Piensa en un ecosistema: organismos, microorganismos, plantas y muchos otros componentes. Cada uno se expresa de una manera muy particular, y todos hacen parte del ecosistema. Si quitas uno, otros empiezan a fallar.

Cada componente tiene una forma genuina de expresarse.

Ninguna planta se quiere expresar como otra. Cada una encuentra su propia manera de ser planta.

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